El día que cocí un huevo

07Oct10

y otras historias de la vida en Hilarión Eslava.

Llevo dos semanas viviendo en un piso, con tres compañeros más. No estoy emancipada (de hecho, son mis padres los que pagan por todo… soy como un bebé muy caro) pero me hago cargo (después de dos años en un Colegio Mayor) de una casa y todo lo que ello conlleva. Aclararé primero que no soy una completa inútil. Mi madre me enseñó bien -sobre todo en lo que a limpieza y mantenimiento se refiere- pero… a ambas nos falta rodaje en la cocina. La cocina me da pánico. Primero, porque se ensucia mucho, segundo, porque es especialmente peligrosa y tercero, porque yo suspendía Art Attack y esto no es muy diferente. Así que voy a contaros mis tristes historias como cocinera, porque soy muy tristes. Pero tienen finales felices (y estómagos llenos).

El primer día que me hice cargo de la comida, hice lasaña. Había anotado la receta de Silvia y atendido a sus explicaciones…, pero nadie me dijo cómo abrir una lata con un abridor del espacio. Porque el abridor que tenemos en casa es del futuro o es americano o es para zurdos, pero no es normal. Casi necesitamos un video de YouTube para salirnos de la situación… (sobre la que venció la fuerza bruta). Luego…, cuando parecía que todo iba más o menos bien, la sartén hizo de las suyas. Nunca más esa sartén.

Y hoy, HOY, he decidido hacer judías salteadas.  Y estaba SOLA en casa. Tenía una olla exprés, huevos por cocer y gente hambrienta que llegaría en pocos minutos. La situación era terrorífica. Así que le pregunté a Google, mandé SMS de pánico, llamé a Silvia… Al final, no ardió nada y todo salió bien. ¡Se las han comido todas! Me pondría una medalla de Scout, pero no soy Scout. Mi próximo paso serán cosas más difíciles que os contaré si es que seguís por aquí.

 

PD: Odio planchar y bajar la basura. Solución ya.

 

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2 Responses to “El día que cocí un huevo”

  1. Nunca más abridor. Solución: Cuchillo, hacer un agujero en la lata, y se abre sola.

    Espero más noticias sobre cocina, y recetas. Quiero tus recetas.

    Bajar la basura es lo peor, yo lo odio, es lo que más odio.

    Pero planchar es guay.

  2. Sí. Planchar es gay.

    Pues yo amo cocinar. Supone una experiencia mística y cuyos límites solo estableces tú. O tus habilidades. O las habilidades de las que careces.

    Pero tú a fin de cuentas.

    Es bonito, es entretenido, es práctico, es alimenticio, es bonito, etc.

    P.D: dale una oportunidad al wok. Puedes crear platos deliciosos con un mínimo de esfuerzo, es más sano, y la mayoría de cosas quedan mejor que en la sarten.

    P.P.D: en Ikea los venden por 5 euros.


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