Siempre llena, nunca saciada.

27May10

y por eso tengo que cambiar de aires.

Me siento pesada. Pesada de mi día a día, de mis 7 (sí, siete) paredes, de las comidas show business, de dar explicaciones, de cerrar la puerta con cuidado. Me siento cansada del desorden, del descontrol, del estrés, de comer lo que no me apetece, de gente que ve sin mirar, de la prolongación del high school. Me siento llena de ruido, de risas, de circos y farándulas en las que no me han invitado a participar. Llena de de inmadurez encubierta y fachada  I don’t care.

Pero sigo teniendo hambre (hambre de cambiar otra vez, de vivir cosas diferentes, de quemarme haciendo una tortilla o maldiciendo el sofá) y ganas de recordar estos dos años como dos años geniales. Porque forzar más la maquinaria sería un error (lo supe después de aquel verano -demasiado perfecto- y que recuerdo como el mejor) y sigo teniendo ganas de saciarme. Saciarme de cosas buenas.

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