El amor y el caos

18Mar09

…y el orden natural.

“Por un clavo se perdió la herradura
Por una herradura se perdió el caballo
Por un caballo se perdió el jinete
Por un jinete se perdió la batalla
Por una batalla se perdió el reino”Conclusión:
Por un clavo se perdió el reino.
Eso es Teoría del Caos.

La física y las matemáticas se afanan en buscar explicaciones a los comportamientos impredecibles de lo sistemas dinámicos. No hay convergencia hasta la fecha: desde teorías ultracatastrofistas -como la de el efecto mariposa– a teorías que se reducen al ámbito de las ideas numéricas -pues no creen que el funcionamiento del Universo pueda reducirse a indeterminaciones matemáticas que confían en poder descifrar-, todos los científicos que han estudiado el tema abandonan eventualmente sus estudios por otros que nuestra mente (oh, nuestra estúpida mente humana, siempre ligada a  categorías y a ejes espacio-temporales) pueda llegar a comprender.

Por supuesto, no voy a aportar mi visión sobre el tema (¿Qué visión podría aportar yo, que nada sé?) pero sí voy a intentar aplicar lo poco que se sabe sobre el funcionamiento del caos o de estos sistemas sorpresa al sentimiento humano más complejo. No es la primera vez que hablo de amor. He defendido su importancia y he denunciado su muerte, pero nunca me he parado a explicarlo…, porque realmente ¿quién puede explicar qué es el amor?

Yo no soy de las que piensa que el amor es una reacción química, una serie de comportamientos hormonales ligados a olores, conexiones neuroemocionales o comportamientos sexuales. El amor es un ente abstracto (perdido por el mundo de Platón en aquel lejano 2º de Bachillerato) en el que podemos encontrar la base de cualquier hecho relevante de nuestra catastrófica Historia. Oh, EL DINERO, oiré por ahí. Sí, el dinero también, pero en una escala muy distinta. El problema es lo que la Historia Académica considera relevante poco tiene que ver con el individuo como tal.

El amor es la función más caótica que existe. Es el sentimiento más irregular e inconstante cuyo resultado, además, puede ser negativo o positivo, pero este puede cambiar dentro de su propia función. Me explico, si para resolver una ecuación de segundo grado debemos aplicar las dos posibilidades (-b  +/-  …) en el amor sucede lo mismo. Cuando alguien entra en nuestro problema puede resultar bien o mal. O puede empezar bien y acabar mal, o al revés. Nadie puede entender como funciona y nadie sabe cuándo empieza y cuándo termina… porque hay amores que duran dos días y otros toda una vida.

No me interesan los teoremas psicológicos sobre el tema, del mismo modo que no me interesan las explicaciones racionales de los viajes en el tiempo. No existe un juego del amor: no hay reglas, no hay tablero, no hay jugadores. Es una guerra sin bandos. Es la mayor indeterminación del mundo y la ciencia no se atreve ni a mirarlo de lejos: es más fácil intentar explicar el origen del Universo.

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